miércoles, 22 de octubre de 2014

22 OCTUBRE. DÍA INTERNACIONAL DE CONOCIMIENTO DE LA TARTAMUDEZ.




Hoy día 22 de Octubre, día Internacional de Conocimiento de la Tartamudez. 


Conceptualmente podemos definir la disfemia como un trastorno de la fluidez verbal en el cual no se dan anomalías orgánicas y se caracteriza por las interrupciones bruscas, bloqueos y espasmos musculares que afectan, con distinta intensidad, a la coordinación fonorespiratoria y a los movimientos articulatorios.
CLASIFICACIÓN.
Las disfemias tienen manifestaciones muy variables, y cada caso es diferente.
Por ello se pueden clasificar de muchas maneras.
  • Farfulleo: es una alteración del lenguaje caracterizado por rapidez excesiva que afecta a la inteligibilidad
  • Taquilalia: hablar deprisa,  que origina atropellamiento en el habla.
  • Taquifemia: hablar deprisa, articulando de forma desordenada.
Tiene una subclasificación que son las disfemias mixtas; se llaman tónico-clónicas y clónico-tónicas.
  1. Disfemia Clónica: Hay repeticiones de sílabas o palabras. Son más frecuentes en el inicio de las palabras, en palabras que empiezan por consonante, y más frecuente en oclusivas.
  2. Disfemia Tónica: Se produce una inmovilización de la musculatura fonatoria que impide que salga la palabra. Cuando cede la palabra sale rápida y casi inentendible.
  3. Disfemia mixta: es la más frecuente,  porque resulta difícil encontrar un disfémico puro tónico o clónico, la mayoría combinan los dos síntomas.
También, podemos clasificarlo en distintos niveles de desarrollo y gravedad:
  1. fase inicial: los errores consisten en repeticiones de silabas o palabras y rectificaciones, (etapa entre los 2 a los 6 años) y el niño no es consciente de sus dificultades.
  2. tartamudez limite: aparece en la etapa de los 2 a los 6 años pero con un mayor número de errores.
  3. tartamudez inicial: El habla es rápida, con esfuerzo. Es frecuente que el niño muestre frustración y conciencia de sus dificultades.
  4. tartamudez intermedia: suele ser más común al final de la infancia y principio de la adolescencia: las dificultades del habla se agravan con bloqueos y repeticiones muy frecuentes con una dificultad clara para hablar. Además el niño puede experimentar sentimiento de miedo y vergüenza con su forma de hablar y tiende a evitar situaciones de comunicación. Comienzan a utilizar la sustitución de palabras.
  5. tartamudez avanzada: esta fase es propia de la adolescencia donde el chico/a, tienen bloqueos de mayor duración, evitan mayor numero de palabras.
SINTOMATOLOGIA
El síntoma más sobresaliente es el  bloqueo espasmódico que interrumpe o impide la emisión de la palabra. En cuanto a los síntomas respiratorios hay que destacar que  hablan con aire residual, antes de hablar cogen aire, pero lo sueltan antes de decir la palabra y hablan sobre lo que puedan. Su volumen y su tono están aumentados, hablan fuerte y agudo. El lenguaje suele estar afectado, evitan las palabras en las que se bloquean, usan sinónimos e incluso cambian el orden de la sintaxis. La lectura es bastante mejor aunque hay veces en que empeoran al leer. El canto no está afectado, lo hacen sin tartamudear y estos que hablan en sueños tampoco tartamudean. Presentan un síntoma que lalofobia (miedo a hablar), su personalidad es curiosa ya que desde pequeños son objetos de burla. Tienen sentimientos de inferioridad, son vengativos, tienen tendencia al aislamiento, acentuación de la timidez y reacciones depresivas de distinto grado. Es frecuente además encontrar en estos niños trastornos del sueño.
  Manifestaciones lingüísticas:
- Uso de muletillas verbales.
– Perífrasis y lenguaje redundante.
– Alteraciones sintácticas, frases incompletas.
– Abuso de sinónimos.
– Discurso sin coherencia.
– Desorganización entre el pensamiento y el lenguaje.
  Manifestaciones conductuales.
- Mutismo e inhibición temporales.
– Retraimiento y logofobia (miedo a hablar).
– Reacciones de angustia y ansiedad a la hora de comunicarse.
– Conductas de evitación en situaciones en las que debe comunicarse.
– Reacciones anormales e inmadurez afectiva.
  Manifestaciones corporales y respiratorias.
- Sincinesias corporales (movimientos del tronco, cabeza, brazos, pies…)
– Tics.
– Espasmos y rigidez facial.
– Hipertensión muscular
– Alteración fonorespiratoria funcional.
– Respuestas psicogalvánicas (sudoración excesiva, enrojecimiento, palidez del rostro…).
DIAGNÓSTICO
Para realizar el diagnóstico primero se debe hacer diferencia entre si nos encontramos con una simple tartamudez evolutiva o una disfemia propiamente dicha.
La TARTAMUDEZ EVOLUTIVA aparece durante el proceso del desarrollo del lenguaje del niño, en torno a los 3 años.
-          No sufre los síntomas asociados de la disfemia de miedo, estrés…
-          Más frecuente la repetición de palabras enteras.
-          Si se mantiene entre los 3 y 5 años: tartamudez episódica o fisiológica.
-          No es aconsejable la intervención.
DISFEMIA EN NIÑOS: a partir de los 5 años.
-          Entre 5 y 7 años: disfemia primaria.
-          Entre 7 y 10 años: disfemia secundaria: agravamiento de los síntomas, el niño es plenamente consciente del trastorno.
o   Adopta estrategias evitativas: cambia la sintaxis o las palabras.
o   Presenta problemas sociales con los compañeros.
EVALUACIÓN
Para realizar la evaluación se partirá del informe psicopedagógico o diagnóstico realizado por los profesionales correspondientes. Además hay que descartar patologías a nivel neurológico. Y deberán explorarse el nivel cognitivo así como el componente relacional y afectivo siempre que se considere necesario.
En la evaluación deberemos tener en cuenta los siguientes aspectos:
-          Antecedentes familiares
-           historia personal del niño
-          conductas verbales
-          conductas corporales
-          fenómenos lingüísticos
-          alteraciones emocionales
La intensidad de la sintomatología se evaluará como ligera, moderada y grave. Las conductas verbales, corporales, lingüísticas y emocionales se valorarán tanto en lenguaje espontáneo y en la exposición de temas como en la lectura. Además se pueden aplicar una serie de técnicas que se aplicarán en la intervención y que son las siguientes: habla enmascarada, en sombra, audición retardada, voz cuchicheada, habla gestualizada, y habla rítmica.
INTERVENCIÓN
Con la intervención se pretende conseguir perfeccionar la articulación y la discriminación a través de una buena función respiratoria, una buena percepción y discriminación auditiva; también se tratará de conseguir cierto nivel psicomotriz y de agilidad bucofacial
El tratamiento específico será determinado por un especialista basándose en la edad del paciente, su estado general de salud y su historia médica, el grado del desorden, la tolerancia del paciente a determinados procedimientos o terapia y la opinión o preferencia del sujeto o de su familia.
El objetivo del tratamiento es concentrarse en volver a aprender a hablar o deshacerse de los modos incorrectos de hablar. Aunque no existe una cura para la tartamudez, una intervención temprana puede evitar que la tartamudez se vuelva un problema para toda la vida.
Entre las técnicas y/ o estrategias que se pueden utilizar durante la intervención, destacamos las siguientes:
a) Técnicas basadas en disfunciones del feedback: consiste en producir interferencias que dificulten al sujeto la percepción de su habla, liberándole así de los efectos negativos que pueda acarrear la retroalimentación.
-       Habla ensordecedora o enmascarada: se trata de emitir el suficiente ruido mientras el sujeto habla o lee  para que así este no perciba su propio habla impidiendo que repercuta en su discurso la retroalimentación auditiva y ósea con ello ayudaremos a cambiar el patrón de habla ya que se preocupa por hablar alto, claro y pausado. Poco a poco deberemos ir desvaneciendo el ruido.
b) Técnicas basadas en el condicionamiento operante: con ello tratamos de controlar las respuestas que se producen en el habla del sujeto.
-       Tiempo fuera: consiste en interrumpir un habla disfémica (durante 10 segundos aproximadamente) proporcionando por una parte el descanso requerido para reducir la tensión muscular, y por otra parte, la oportunidad de corregir, una vez tranquilizado el sujeto, su ritmo articulatorio; con ello se eliminará la fobia a determinados sonidos y/o fonemas.
c) Técnicas de sensibilización: cuyo fin es propiciar el desarrollo de actitudes y hábitos necesarios (relajación, control de ansiedad, desarrollo de habilidades comunicativas…) para que el sujeto pueda superar el problema.
-       Entrenamiento asertivo: sirve para superar complejos de inferioridad o una timidez excesiva que desencadenan situaciones de nerviosismo y ansiedad, lo que provoca una cierta tensión muscular que afecta negativamente al habla .
d) Técnicas de desensibilización: son útiles cuando la causa del trastorno son fobias, tensiones, rechazos y temores.
-       Desensibilización sistemática ante las situaciones que provocan ansiedad: el sujeto será inicialmente relajado para proseguir con la exposición de los estímulos fóbicos (en orden creciente) para así propiciar cambios en las respuestas reduciendo su ansiedad y angustia.
e) Otros procedimientos: se trabaja el uso de gestos y nuevas formas de hablar para contrarrestar los movimientos corporales y faciales asociados a la tartamudez:
-       Habla silábica: consiste en articular las palabras poniendo énfasis en cada una de sus silabas haciendo un descanso ligero entre una y otra.
-       Habla “en soplo”: se espira el aire y se procede al habla, con el propósito de evitar la posible aparición de espasmos.
-       Habla “gesticulada”: consiste en asumir ciertas pautas de gesticulación asociadas al habla. Estos gestos coadyuvan la aparición de un patrón de habla no tartamudos, sirviendo de “muletillas gestuales” que servirán de sustitutos a los vicios faciales o corporales propios del sujeto tartamudo que distraen su atención.
El programa de intervención no concluye con la aparición inicial de un habla lenta, pausada y no tartamuda; ya que hay que tratar generalizar ese nuevo modelo de habla, que todavía resulta artificial, a todos los contextos y situaciones comunicativas del hablante, introduciendo si fuera posible mejoras paulatinas en su elocución, como el ritmo, los elementos prosódicos y la velocidad del habla.
El programa de intervención debe contemplar una evaluación del mismo, atendiendo a la consecución de los objetivos planteados, y la valoración de la actuación de todos sus responsables, esta evaluación ha de ser formativa, es decir, que posibilite la realización de adaptaciones y modificaciones cuando se perciban estancamientos en el logro de los objetivos u otros factores  que ralenticen o dificulten el llevar a cabo dicho programa

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