lunes, 23 de marzo de 2015

FONEMA /R/. DIFÍCIL DE PRONUNCIAR.



Es frecuente que antes de los cinco años e incluso después, algunos niños sustituyan u omitan el fonema /r/ en su habla cotidiana. Seguramente alguna vez has escuchado que al “perrito” lo llaman “pelito” o “pedito” y que al referirse al famoso personaje de los cortos de animación de The Walt Disney Company: “pluto”, emiten el tan gracioso, pero no menos ofensivo “puto”.
El lenguaje está compuesto por sonidos específicos que pueden ser escritos y se llaman letras o grafemas. Cuando los articulamos, los convertimos en sonidos y se llaman fonemas. Por eso al referirnos al habla debemos referirnos a fonemas y no a letras.
El fonema /r/ es de los más complicados de articular y esto se debe a sus características específicas: punto de articulación, modo de articulación, acción del paladar e intervención de las cuerdas vocales. Todos y cada uno de los fonemas que emitimos en nuestra habla cotidiana tienen estos rasgos. ¡Así que tú, de forma natural, automática, y casi sin darte cuenta: realizas más de dos decenas de fonemas repetidamente en una charla cotidiana! ¿No te parece increíble y maravillosa tu precisión al hablar?
Pues bien, es justamente esa precisión la que lleva a los niños a cambiar el fonema /r/ por los fonemas /l/ y /d/. Esto se debe a que su articulación es parecida y ellos no logran hacer la precisión que les permita una producción correcta del fonema que quieren decir, cambiándolo por lo que les es más parecido. Dicha sustitución no es fortuita, los fonemas /l/ y ­/r/ tienen ciertas similitudes en su manera de ser producidos. Ambos son alveolares, para producirlos se coloca la lengua en la raíz de los dientes superiores, también son orales, el aire sale por la boca al momento de decirlos y son sonoros puesto que las cuerdas bucales vibrar (esto lo puedes notar colocando tu mano en la garganta mientras articulas cualquiera de estos dos fonemas).
Su única diferencia radica en la manera de articular, en cómo se ponen en contacto los órganos que intervienen para su realización. La /r/ es vibrante múltiple, esto quiere decir que el aire hace vibrar la punta de la lengua al ser expulsado y la /l/ es lateral, el aire al salir pasa rozando los lados de la cavidad bucal. Esa es su única diferencia.


Ahora puedes comprender por qué se da la sustitución. Los niños que no pueden decir el fonema /rr/ no logran que su lengua vibre al articular el sonido, dando lugar al sonido /l/ en su intento. Ellos saben que no pueden, es por eso que cuando uno los imita diciendo mal alguna palabra con /rr/ tal y como ellos lo hacen, nos corrigen y hasta se enojan, puesto que escuchan bien y al articular están tratando de hacerlo correctamente.
Burlarnos de ellos es muy agresivo y sólo genera frustración. Los niños que no articulan bien no tienen aún la madurez para hacerlo y es por diferentes factores. No es porque no quieran. Partiendo de ello, es importante que le des seguridad, solicitándole que repita la palabra que dijo mal. Muéstrale como para que él lo intente, motívalo con frases positivas: “vas a lograrlo”, “ lo estás haciendo bien”, “tú puedes”, “es fácil”.
Ahora bien, si tu hijo ya tiene cinco años y aún no pronuncia el fonema /r/ es momento de apoyarte en un especialista. De cualquier manera es importante que lo estimules para favorecer su articulación, sin esperar que el tiempo pase. Siempre será mejor prevenir que reparar.

Fuente: Rebeca Rodríguez.

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