domingo, 14 de febrero de 2016

7 COSAS QUE PODEMOS ( Y DEBERÍAMOS) APRENDER DE LOS NIÑOS



Como adultos, muchas veces creemos que es necesario actuar tal como dictan las reglas, cumpliendo con ciertos estereotipos. Sin embargo, en algunas ocasiones es conveniente sacar nuestro niño interior y permitirnos ser un poco infantiles.
Por ejemplo, está bien pedir ayuda. Los niños dependen de sus padres para todo. No obstante, mientras vamos creciendo, perdemos la capacidad para aceptar cualquier apoyo, ya que creemos que debemos ser capaces de resolver todo por nosotros mismos.
Por otra parte, mostrar tu lado vulnerable suele ser de ayuda para hacer amigos. Se ha observado que los niños hacen amigos con más facilidad que los adultos.
También son capaces de mostrar sus emociones. Como adultos, es común que no expresemos lo que sentimos por miedo a lo que los demás piensen de nosotros, lo que en algún momento puede generar insatisfacción para relacionarnos con los demás.
Otro aspecto que debemos aprender de los niños es que no lo sabemos todo. Es normal que de pequeño tengamos mucha curiosidad por el mundo, pero, conforme crecemos y vamos aprendiendo cosas en la escuela, con la familia, en el trabajo, etcétera, creemos tener todas las respuestas y dejamos de buscar e interesarnos por nuevas cosas.
Finalmente, algo importante es que podemos intentar cosas nuevas sin estar totalmente preparados. Aunque los niños se encuentren en desarrollo, les es fácil intentar nuevas cosas sin preocuparse si cumplen o no con los prerrequisitos necesarios. Si les interesa algo, lo intentan, así de fácil. Los niños son el ejemplo de que no necesitamos estar preparados para seguir adelante.
Por otro lado, no hay etapa en la vida en que contemos con mayor capacidad de asombro que la infancia. Los niños son los mejores observadores que existen, una cualidad que lamentablemente vamos perdiendo conforme crecemos y asumimos rutinas de vida que nos impiden ver lo maravillosas que pueden ser las cosas. Por eso, no olvidemos que ¡sigue habiendo un mundo entero por descubrir!
Por último, algo que deberíamos aprender de los niños es su ausencia de prejuicios. Como adultos, tendemos a instalarnos poco a poco en una zona de confort, rodeándonos de gente que piensa como nosotros y otros tantos elementos que van acordes al estilo de vida que pretendemos llevar. Sin embargo, es importante tener en cuenta que no hay por qué temer a la gente ni a las ideas que no nos resulten familiares. El hecho de que no formen parte de nuestro entorno inmediato no significa que nos vayan a perjudicar en ningún sentido, sino todo lo contrario.   

Visto en: psicologiaparaninos.com

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