domingo, 14 de febrero de 2016

CÓMO AYUDAR A MI HIJO A QUE NO SE CHUPE EL DEDO.



Chuparse el dedo es una conducta habitual y fisiológica en los bebés y niños de corta edad; pero cuando este hábito se prolonga en el tiempo puede originar complicaciones, por lo que es necesario corregirlo a tiempo.
Si esta costumbre se prolonga en el tiempo, se recomienda intentar eliminar este hábito lo más temprano posible, ya que, al contrario que el chupete, que se puede retirar sin más, el dedo no puede “desaparecer”. La erradicación de este hábito, por tanto, requiere una intervención más activa y firme por parte de los progenitores. Es importante comenzar a quitar el hábito entre los tres y los cuatro años.
Los perjuicios que puede causar la costumbre de la succión digital o chuparse el dedo son importantes para los pequeños cuando el hábito se prolonga en el tiempo:
  1. Mal alineamiento de los dientes.
  2. Problemas fonéticos y de pronunciación.
  3. Alteraciones en los dedos.
  4. Incluso trastornos emocionales.
Según los niños van creciendo van adquiriendo más fuerza en los órganos fonoarticulatorios para hablar y para comer. Esa fuerza hace que la succión del dedo sea cada vez mayor, lo que puede modificar su anatomía bucal.
Para ayudar a corregir esta costumbre la actitud de los padres es muy importante. Nunca se debe recriminar al niño en público ni ridiculizarlo, hay que tener en cuenta que es un hábito que ha adquirido desde la etapa intrauterina y ponernos siempre en su lugar. Posiblemente no sea suficiente con decirle repetidamente que no se chupe el dedo, ya que eso puede aumentar su ansiedad y perpetuar aún más la práctica.
Como mejor se puede erradicar el hábito es buscando el desencadenante de esta conducta:
  • Para conciliar el sueño cuando el pequeño está cansado. Podemos buscar otro estímulo que le reconforte a la hora de dormir como puede ser un peluche o una almohada.
  • Para tranquilizarse en momentos de ansiedad o nerviosismo. Los padres deben buscar vías alternativas para calmar a su hijo en estas circunstancias: un simple abrazo, una caricia o charlar con él y atender a sus miedos puede resultar efectivo.
  • Como un acto reflejo del niño ante el aburrimiento. Se recomienda proporcionarle distracciones que impliquen el uso de sus manos, con el fin de que de forma instintiva no recurra a ellas durante el juego y no se lleve el dedo a la boca.
Si aún así no conseguimos que nuestro hijo deje de chuparse el dedo os dejo algunos consejos útiles para ayudar a tu hijo a dejar de chuparse el dedo:
  • Hablar con él con una explicación sencilla y que sea acorde a su edad. Hay que encontrar un momento que sea adecuado donde el pequeño esté tranquilo y nosotros podamos dedicar el tiempo necesario a la explicación.
  • Sistema de recompensas: es un sistema sencillo que puede dar grandes resultados. Se fijan pequeños objetivos diarios o semanales, a corto plazo, que merecen una pequeña recompensa si son conseguidos (una pegatina, un pequeño juguete…). Se puede ir aumentando el nivel de exigencia progresivamente, consiguiendo que tu hijo se sienta orgulloso y satisfecho de alcanzar sus objetivos. Así se consigue cambiar la conducta y mejorar la autoestima. Podemos hacer un registro semanal y ponerlo en la nevera para ir viendo los progresos.
  • Los métodos clásicos caseros, como poner sustancias amargas en el dedo, cintas, guantes… pueden utilizarse tras explicarle al niño el objetivo y solo si está de acuerdo. Si no puede interpretarse como una castigo, aumentando su miedo y reforzando la conducta de chuparse el dedo.
Las situaciones que suponen grandes cambios en la corta vida del niño, como el inicio del curso escolar o la llegada de un hermanito, no son los momentos más propicios, es mejor empezar a tomar medidas los fines de semana o en periodos vacacionales.
Cuando el problema persiste más allá de los 5 años es recomendable consultar con el pediatra o con el psicólogo infantil, que considerarán derivarlo al logopeda y al odontopediatra si la situación lo requiere.
Hay que ser constantes para evitar que aparezcan problemas en la dentición definitiva. Cuanto antes eliminemos el hábito, menor repercusiones tendrá.

Visto en: Isepclinic.blog
Autora: Carmen Pérez Araujo. 

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