miércoles, 11 de mayo de 2016

MINDFULNESS PARA NIÑOS.



Quiero compartir con vosotros un artículo que leí y me encantó hace unos días de Iciar Burgos en su web http://www.iciarburgos.es sobre la práctica de Mindfulness en niños y los beneficios de ello, yo lo práctico desde hace un tiempo y ante mi mente inquieta e hiperactiva y un trabajo diario y constante , comienzas  a calmar la mente. Iciar  nos dice lo siguiente.....

"Es increíble cómo son capaces de adaptarlo y cómo les proporciona recursos para manejar las ansiedades y miedos de su día a día. Implica una forma de conocerse y de identificar sus emociones, de manera que les aporta seguridad y confianza.
Uno de los aspectos básicos que trabajo con ellos es el entrenamiento de la respiración, porque es la herramienta fundamental que nos permite conectar mente y cuerpo y que les anclará a su momento presente. Es muy interesante desde bien pequeños que sean conscientes de que respiran. Simplemente que sientan cómo el aire entra y sale por su nariz, si es frío o caliente, si su ritmo es lento o acelerado…
No es ninguna tontería. Y os pongo un ejemplo. Después de varias sesiones de Mindfulness, un alumno de 7 años me trasladó lo que para él había sido un descubrimiento: “Mi cabeza me pide andar deprisa, pero si yo quiero puedo caminar despacio”. Ser consciente a esa edad de que tú decides, de que tú no eres ese pensamiento, sencillamente es la bomba.

Seis ideas para practicar Mindfulness con niños

  • Se respeta el momento de cada niño. Ellos lo experimentan de una forma mucho más natural que nosotros. “¿Estás respirando?”, se paran y se dan cuenta de que sí. Lo viven a su ritmo, sin agobios, sin juzgar si lo están haciendo bien o mal. Escuchan las indicaciones, las adaptan a su necesidad, a su edad y a su momento. Y esto es perfecto.
  • Nunca corregimos. La mayor parte de las veces a quien tengo que llamar la atención es al padre o a la madre que le está diciendo a su hijo: “Lo estás haciendo mal”. Error. El objetivo no consiste en seguir las indicaciones al pie de la letra, que es lo que el adulto quiere que haga el niño. Basta con que él imite el ejemplo. Con este entrenamiento pasaremos de unas respiraciones cortas y rápidas a, en un par de sesiones, respiraciones lentas, pausadas y profundas.
  • Lo mejor, la sensación de calma. Su recompensa mayor, lo que más les gusta, es sentir que controlan algo por sí mismos. Esto les aporta seguridad. Para un niño nervioso, que no entiende por qué su cuerpo le pide estar en constante movimiento, es una herramienta increíble. Porque puede pararse, respirar, y conseguir que su cerebro se calme.
  • Un antídoto frente a los miedos. El Mindfulness para niños es positivo en muchas situaciones. Eso sí, funciona si se ha entrenado previamente, no se trata de ninguna pastilla que te dan en el momento, respiras y listo. Les ayuda a enfrentarse a sus miedos y a situaciones de estrés: un examen importante, un concierto delante del público, una reunión familiar si el niño es especialmente tímido… Y resulta muy efectivo a la hora de calmarse en el momento de ir a dormir.
  • Para todas las edades. Quizás a partir de los cinco o seis años sea lo ideal, pero un niño con tres años puede hacerlo. Es importante que como padres y educadores hagamos el ejercicio muy lento porque ellos observan e imitan. Da igual que por cada respiración que hace el adulto, el niño realice tres.
  • El contexto ideal. Puede ser en casa, en el aula, en el trayecto en coche… Pero preferiblemente en un lugar tranquilo donde pueda estar cómodo, con la espalda recta, aunque también puede practicarse tumbado por completo. Se trata de alcanzar la quietud, centrándose en la respiración, aunque los niños se muevan. Y jamás lo planteéis como una obligación, porque pierde todo su valor.

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