viernes, 14 de noviembre de 2014

DIFERENCIAS ENTRE DISFONÍAS Y AFONÍAS.



Trastornos de la voz, ¿cómo se producen las afonías y disfonías? ¿Cómo tratarlas?
Gritar más de la cuenta, hablar deprisa, no respirar correctamente o acumular demasiada tensión muscular a causa del estrés, son algunas de las causas que provocan que las cuerdas vocales sufran y que se produzca un deterioro de la voz que, incluso, puede llegar a desembocar en una pérdida total de la misma.
Al final se detallan algunos remedios caseros contra la afonía y disfonía.
Cuando hablamos, no siempre utilizamos la voz de forma adecuada, lo que puede llegar a provocar pasajeros, o más problemáticos, trastornos. Así, si bien la mayoría de las personas padecen el algún momento de su vida algún problema vocal que se soluciona en poco tiempo, también existe un porcentaje que sufre algún trastorno de este tipo que requiere la intervención de un especialista, según han destacado desde la Federación Internacional de Sociedades de Otorrinolaringología.

La franja de edad en la que son más frecuentes los trastornos de la voz se sitúa entre los 25 y 45 años y son ligeramente superiores en las mujeres respecto a los hombres. Asimismo, los profesores de colegio son los profesionales más afectados por las disfonías, con una prevalencia en este colectivo de aproximadamente un 22,5%, siendo ésta la causa más frecuente de baja laboral.

Pero éste no es el único colectivo de profesionales afectado, hay otros que también sufren este tipo de trastornos como abogados, locutores, funcionarios de atención al público y, en definitiva, todos los que usen la palabra como medio de trabajo. En estos casos, el profesional lo que necesita, no es tener una voz bella, sino resistente al uso diario y continuado y, generalmente, en condiciones medioambientales adversas.

Pero éste no es sólo un problema de adultos, ya que los expertos señalan que entre el 40 y el 60 por ciento de los niños también padecen trastornos de la voz, preferentemente entre los 6 y 8 años y en la época de la pubertad y más en niños que en niñas. En el niño, como en adulto, puede ser ocasionado por una alteración anatómica de la laringe o por una disfunción entre los diferentes órganos fonatorios. Así, en los más pequeños la patología más frecuente son los nódulos.

Disfonía y afonía: diferencias
El término disfonía es el utilizado de forma genérica para definir un trastorno de la voz, sin embargo, hay que saber distinguir entre afonía y disfonía. La primera se da cuando una persona se queda totalmente sin voz y la disfonía o ronquera, cuando la voz pierde calidad acústica, esto es, cambia de tono y se hace más sucia.

La afonía puede ser el estadio final de una disfonía que no ha sido bien tratada o que no se ha diagnosticado a tiempo. No es un problema muy frecuente, al contrario que la ronquera, que sí es bastante habitual. Las personas que padecen una disfonía crónica pueden acabar presentando una afonía en momentos puntuales, como consecuencia de un grito, un catarro o de cansancio excesivo. Estos abusos circunstanciales de la voz dan lugar a que una ronquera más o menos leve evolucione a una afonía, que aunque sea transitoria, supone la pérdida total de la voz.

En cuanto al origen de estos trastornos, cabe destacar que en el caso de cantantes y actores, que educan la voz durante su formación para afrontar el esfuerzo de voz que les exige su profesión, para ellos la capacidad de resistencia al habla la sitúan los expertos en un término medio de dos horas diarias. El resto de la población el margen se amplía hasta las cuatro horas. Por encima de ese tiempo hace falta tener una técnica depurada para no lesionar la voz.

Y es que la voz tiene unas posibilidades limitadas de uso que dependen de cómo se sepa utilizar y de la capacidad de cada persona para el habla, por lo que en la mayoría de los casos la causa de la disfonía es el mal uso y abuso vocal, es decir, el esfuerzo vocal.

Entonces, ¿cuándo se utiliza mal la voz? Sobre todo al gritar o al hablar fuerte de forma prolongada, puesto que se ejerce una excesiva tensión muscular sobre la laringe, la región de cuello y los hombros. Esto contribuye a que las cuerdas vocales se congestionen e inflamen, lo que les dificulta su normal vibración y hace que produzca un sonido sucio, alterado, que es lo que comúnmente se denomina “voz ronca”.

Si se trata de un episodio puntual (hablar fuerte por estar en una discoteca, en un concierto…) y después de ello no se vuelve a forzar la voz durante unas ocho o diez horas, la disfonía puede desaparecer sin más. Pero si ese periodo de recuperación no se cumple y se vuelve a abusar, la inflamación se podría convertir en permanente.

Tipos de disfonía

Las disfonías más frecuentes son las de tipo funcional. En estos casos no se identifica ninguna lesión anatómica en los órganos fonatorios, sino que se deben al abuso y mal uso vocal: hablar excesivamente y con una intensidad o tono superior al normal, gritar, carraspear y toser frecuentemente, cantar con una técnica inadecuada o inhalar polvo, humo de tabaco y gases irritantes, además de beber alcohol.

Por el contrario, las disfonías orgánicas conllevan la existencia de una lesión en los órganos fonatorios, siendo las más frecuentes los nódulos y los pólipos. "De hecho  , la patología benigna más diagnosticada en relación a las cuerdas vocales es la presencia de nódulos (17-24% de los casos), que se producen de forma habitual entre la segunda y quinta décadas de la vida y de forma predominante en las mujeres”.

“En el caso de los varones, sin embargo, es más frecuente la existencia de pólipos, en una proporción de cuatro a uno con respecto a las mujeres y se producen generalmente entre los treinta y los sesenta años",
Pero además, las disfonías también pueden ser de origen traumático (provocadas por un accidente de tráfico, golpe con objeto punzante, tubos nasogástricos permanentes, intubación endotraqueal, etc), audiógeno (ocasionadas por un déficit auditivo) e incluso psicógenas (producidas por trastornos psicológicos, tales como neurosis, respuesta inadecuada al miedo, comportamientos hipocondríacos, etc).
Tratamientos eficaces


Según los expertos de la Federación Internacional de Sociedades de Otorrinolaringología, cualquier persona con trastornos de la voz debe acudir al otorrinolaringólogo cuando la alteración se prolongue durante más de 15 días o cuando se repita con frecuencia.

El otorrinolaringólogo es el especialista capacitado para establecer el diagnóstico y tratamiento adecuados. Además, aquellas personas paras las que la voz es una herramienta básica de trabajo, como es el caso de cantantes, actores o locutores, deben realizar una revisión al menos una vez al año.

El tratamiento de las disfonías se asienta sobre tres pilares fundamentales: la medicación, la rehabilitación y la cirugía. También se deben considerar las medidas preventivas. "El orden en que se tienen que establecer ha de determinarlo el otorrinolaringólogo. No obstante, conviene señalar la importancia que tiene el trabajar en equipos multidisciplinares en los que el especialista coordina el tratamiento con logopedas, profesores de canto y dicción, e incluso psicólogos", señala el doctor Fernández.

En muchas ocasiones basta con la rehabilitación para resolver una disfonía, corrigiendo los malos hábitos de emisión vocal mediante técnicas de relajación laríngea, de coordinación fonorrespiratoria y de emisión de voz utilizando todos los recursos fonatorios de los pacientes, en especial el aire de los pulmones, que es la base energética para la emisión de voz.

"Este es el caso de los nódulos de formación reciente no así de los que se han formado antiguamente, que requieren microcirugía laríngea antes de iniciar la rehabilitación para evitar que reaparezcan. Esta cirugía, aplicada tanto a nódulos como pólipos y edemas apenas ocasiona complicaciones y tiene unas expectativas de éxito cercanas al 98%. También es muy eficaz la cirugía en lesiones del espesor de las cuerdas vocales y las malformaciones congénitas", añade este experto.

Sin embargo, la cirugía laríngea muy pocas veces es necesaria en población infantil. En general, los niños que presentan disfonías es porque hablan muy alto. Tratan de imponerse a los demás aumentando el volumen de voz. No obstante, estos problemas suelen desaparecer cuando en la pubertad hacen la muda vocal y la laringe crece. Aun así, se les puede ayudar mediante normas de higiene vocal.


Fuente: 
portalnet.cl

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