domingo, 13 de marzo de 2016

APRENDE A DECIR NO A TUS HIJOS.



Aprender a decir no a tus hijos es aprender a poner límites claros y sistemáticos. Los padres tienen que tener claro que educar con disciplina y normas es una necesidad que beneficia el sano desarrollo de nuestros hijos. Significa trasladar las normas al día a día para facilitar a los hijos un desarrollo pleno de progreso emocional, psicológico y social.
El primer principio a tener en cuenta es la toma de conciencia de que nuestra conducta y actitudes afectan a la conducta de nuestros hijos y que ellos imitarán todo aquello que vean en nosotros sea positivo o negativo. 
Otro principio educativo y no menos importante es la necesidad de combinar el afecto y cariño con el control. Los niños necesitan la firmeza del adulto en la que ellos puedan confiar.
Para aprender a decir no a los hijos hay que aprender a conocer las posibilidades, los deseos, las limitaciones, virtudes y defectos de los propios padres, ya que desde aquí han de partir para enseñar a crecer a sus hijos. Se trataría de estar en conexión con nosotros mismos para poder conectar con nuestros hijos.
Decir no a los hijos sin temor, con firmeza y seguridad es un aval de sus éxitos futuros. Si los padres se centran en aquello que les gusta de su hijo, en lo positivo y tratan de cambiar y corregir aquello que no les gusta, aceptando su individualidad y con autoridad el “no” es mucho mejor aceptado. Se trata de dar a los hijos una libertad guiada, sin pretender ser “superpadres”, sabiendo que se pueden equivocar pero también pueden reconducir y tomar la situación de inmediato. Así mismo, los padres deben afrontar esta tarea de educar y saber decir no, aceptando que no hay recetas únicas y mágicas, lo que no sirve para un hijo posiblemente no puede aplicarse exactamente igual para otro, recuerde que como padre se debe respetar la individualidad de cada hijo.
Cuando se aprende a decir no a los hijos se hace desde la adaptación a todas las situaciones: buenas o malas, para así enseñarles a aprender de ellas. Esta es la base de la toma de decisiones futuras. Se debería dedicar un poco de tiempo a usar el sentido común.
El decir “no”, ejercer la autoridad, poner límites y normas ha de ser algo consensuado entre los padres, sabiendo que es la base de una educación con coherencia. Fundamentar la educación en que la autoridad ha de ser una puerta que permita al niño aprender desde la experiencia de sus propios actos. Los padres han de tener en cuenta que la censura con temor a la larga no surte el efecto deseado de aprendizaje sano, por ello debe hacerse desde la convicción, el afecto y dialogo.
Los verdaderos educadores de los hijos son los padres, la escuela complementa, nunca se puede delegar esta función en otros.
Por último recordar que muchas veces se necesita una visión más objetiva desde fuera, y puede ser que se necesite orientación educativa.
Visto en : Isep Clinic. Blog Autora: Cuca Fdz Maseda

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